La presencia de carne proveniente de Brasil en diversas regiones del país, incluido Durango, ha generado preocupación en el sector ganadero, al señalar que en otros mercados internacionales su ingreso ha sido restringido por la detección de sustancias prohibidas, situación que también involucra productos de origen argentino.
Frente a este escenario, la Unión Ganadera Regional de Durango (UGRD) solicitó al Gobierno Federal reforzar los mecanismos de inspección y control sanitario en la importación de carne, con el objetivo de proteger tanto a los consumidores como a los productores nacionales.
El presidente del organismo, Rogelio Soto Ochoa, subrayó la necesidad de privilegiar la producción interna y garantizar que los productos cárnicos que ingresan al país cumplan con las normas sanitarias establecidas.
De acuerdo con el líder ganadero, aunque Brasil cuenta con autorización para exportar carne a nivel internacional desde la provincia de Santa Catarina, existe incertidumbre sobre el origen real de grandes volúmenes que llegan a distintos países, lo que podría implicar la participación de otras regiones sin los mismos controles.
Se estima que México podría recibir hasta 70 mil toneladas de carne importada al año; sin embargo, el sector advierte que no hay claridad sobre la verificación de calidad ni sobre el volumen exacto que ingresa al mercado nacional.
Entre las principales preocupaciones destaca la detección de estradiol en carne brasileña por parte de la Unión Europea, lo que derivó en una alerta sanitaria debido a los posibles efectos negativos en la salud.
Especialistas señalan que esta sustancia, utilizada para inducir el celo en el ganado, puede afectar el sistema inmunológico y, de acuerdo con estudios, está asociada con riesgos de desarrollar cáncer en los consumidores.
En cuanto a la carne de origen argentino, se informó que China restringió su importación tras identificar la presencia de cloranfenicol, un antibiótico cuyo uso está prohibido desde hace décadas en ese país.
Ante este contexto, productores temen que productos rechazados en otros mercados internacionales puedan redirigirse hacia México, por lo que insistieron en la urgencia de fortalecer la vigilancia sanitaria y los controles de importación para evitar posibles riesgos a la salud pública.






