El dinero que los duranguenses residentes en el extranjero envían a sus familias continúa perdiendo terreno en la economía estatal. Durante los primeros nueve meses de 2026, Durango captó 960.5 millones de dólares por concepto de remesas, cifra que representa una disminución de 1.3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Los registros muestran que entre enero y septiembre de 2025 ingresaron 973.3 millones de dólares, por lo que este año se dejaron de recibir 12.7 millones de dólares en comparación con ese lapso. La reducción confirma que las transferencias familiares no han logrado recuperar los montos registrados en ejercicios anteriores.
Al revisar el comportamiento de los últimos tres años, la caída resulta más evidente. Durante los primeros nueve meses de 2023 llegaron mil 38.6 millones de dólares, mientras que en 2024 se contabilizaron mil 24 millones y en 2025 el acumulado descendió a 973.3 millones de dólares.
De esta manera, el monto recibido en 2026 se encuentra 78.1 millones de dólares por debajo del correspondiente a 2023, año en que se alcanzó el mayor ingreso de remesas de la última década para ese periodo.
Pese a la tendencia negativa en el balance anual, el tercer trimestre presentó una mejoría frente a los tres meses anteriores. Entre julio y septiembre llegaron 346.5 millones de dólares a la entidad, cantidad superior a los 329.9 millones registrados de abril a junio.
Este repunte trimestral representa un incremento de 16.6 millones de dólares; sin embargo, todavía no revierte la disminución acumulada que mantiene a Durango por debajo de los niveles de recepción de remesas alcanzados en años recientes.






