Aunque Durango ha logrado incorporar a más de 11 mil personas al empleo formal durante 2026, las condiciones laborales y sociales que enfrentan las nuevas generaciones siguen representando un desafío. Regidores del Cabildo capitalino advirtieron que muchos jóvenes continúan encontrando salarios insuficientes, dificultades para acceder a una vivienda y pocas alternativas para desarrollarse profesionalmente.
La falta de oportunidades para este sector ha quedado expuesta durante los encuentros que se han realizado con jóvenes en los últimos meses. Manuel Alejandro Gurrola Alcaraz, presidente de la Comisión de Juventud, señaló que una de las principales inquietudes expresadas ha sido la sensación de no ser tomados en cuenta por las autoridades.
En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora el 12 de agosto, el nivel de los ingresos aparece como uno de los principales obstáculos para quienes buscan incorporarse al mercado laboral. Gurrola Alcaraz reconoció que los salarios poco competitivos pueden llevar a profesionistas a buscar mejores condiciones en otras entidades, e incluso fuera del estado.
Ante este escenario, el regidor consideró indispensable fortalecer la preparación académica y la capacitación especializada, de manera que los jóvenes puedan acceder a puestos de mayor nivel y obtener mejores ingresos sin verse obligados a emigrar.
“Los jóvenes hoy en Durango los vamos a tener que capacitar más con diferentes temas de estudio para que podamos cobrar más esa mano de obra”, sostuvo, al señalar que una fuerza laboral con mayor preparación puede contribuir a mejorar sus condiciones económicas y favorecer su permanencia en la entidad.
La estructura productiva estatal ofrece una parte importante de estas oportunidades. De acuerdo con los datos más recientes del INEGI, las industrias manufactureras representan 19.9 por ciento de la actividad económica de Durango, mientras que la construcción concentra 11.3 por ciento y el comercio al por menor 10.1 por ciento.
Sin embargo, la generación de empleos formales no necesariamente se ha traducido en mejores condiciones económicas para toda la población. En lo que va de 2026 se contabilizan 11 mil 562 nuevos puestos formales y el semáforo estatal de generación de empleo se encuentra en verde, pero durante el primer trimestre 31.5 por ciento de la población se encontraba en pobreza laboral, cifra superior al 30.7 por ciento nacional.
A esta situación se suma el peso de la informalidad. El 55.2 por ciento de los trabajadores en Durango laboraba bajo este esquema, sin prestaciones laborales o sin un vínculo reconocido formalmente, ligeramente por encima del promedio nacional de 54.8 por ciento.
Por su parte, el regidor priista Jorge Herrera Castro señaló que las dificultades para los jóvenes van más allá de conseguir un empleo. Desde la fracción que representa, dijo, se han identificado como asuntos prioritarios el acceso al trabajo, la educación y la vivienda.
El acceso a una vivienda digna representa otro de los principales pendientes para las nuevas generaciones. Datos nacionales citados del INEGI muestran que la tasa de desocupación de la Generación Z alcanza 4.8 por ciento, prácticamente el doble de la registrada entre el resto de la población.
A ello se agrega el rezago habitacional. Un análisis de la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) estima que 9.8 millones de jóvenes viven en hogares con algún tipo de rezago habitacional, mientras que una parte importante de esta generación ha optado por rentar ante las dificultades para adquirir una propiedad o cumplir con los requisitos para obtener un crédito.
La salud mental también requiere atención dentro de las políticas públicas dirigidas a este sector, consideró Herrera Castro, quien planteó la necesidad de fortalecer los mecanismos de apoyo y atención disponibles para las nuevas generaciones.
Si bien los indicadores de empleo formal muestran avances, los datos evidencian que el reto para Durango no consiste únicamente en generar plazas laborales. El desafío está en crear empleos que ofrezcan ingresos suficientes, prestaciones, estabilidad y posibilidades de crecimiento profesional.
En materia económica, el estado también enfrenta retos estructurales. Durante el cuarto trimestre de 2025, la economía duranguense registró una contracción anual de 1.22 por ciento, mientras que el crecimiento promedio de los últimos cinco años fue de 1.74 por ciento, por debajo del promedio nacional de 1.92 por ciento.
Ante este panorama, se espera que los resultados económicos de 2026 permitan mejorar las condiciones para la población, particularmente para los jóvenes, quienes representan una parte importante de la fuerza laboral que deberá sostener el crecimiento de Durango en los próximos años.






