La falta de un mecanismo actualizado para acreditar a quienes tienen derecho a la tarifa estudiantil representa un problema para los operadores del transporte público en Durango, quienes aseguran que diariamente enfrentan pérdidas por personas que solicitan el descuento sin comprobar que sean estudiantes.
Juan Mercado, secretario de Choferes de la CTM, explicó que la situación se agravó desde que durante la pasada administración dejó de expedirse la credencial de Transportes del Estado que permitía identificar a los usuarios con derecho a pagar una tarifa preferencial.
De acuerdo con estimaciones del sector, a nivel nacional alrededor de 20 a 23 por ciento de los usuarios del transporte público son estudiantes; sin embargo, en Durango esta proporción puede superar el 50 por ciento, lo que representa una diferencia considerable para los ingresos de los concesionarios y operadores.
“Diariamente nosotros tenemos pérdidas porque hay mucha gente que se ostenta como estudiante, no los estudiantes que quede claro, dije mucha gente que se ostenta como estudiante y quiere que le cobremos tarifa preferencial y es donde estamos perdiendo dinero nosotros diariamente”, señaló.
Aunque el dirigente sindical reconoció que no existe un cálculo preciso sobre el monto económico que dejan de recibir, sostuvo que el impacto es importante, pues esos recursos podrían destinarse a mejorar las condiciones del servicio e incluso contribuir a la adquisición de nuevas unidades.
Mercado indicó que, tomando como referencia la proporción nacional de estudiantes que utilizan el transporte, en Durango existe una diferencia superior al 25 por ciento en la cantidad de usuarios que estarían accediendo a la tarifa preferencial.
“Estamos hablando de más de un 25 por ciento de pérdida en la tarifa preferencial”, puntualizó el representante de los choferes.
La problemática también ha provocado algunos desacuerdos entre pasajeros y operadores. En determinados casos, los conductores han solicitado las credenciales presentadas cuando detectan señales que generan dudas sobre su autenticidad o sobre la identidad de la persona que las utiliza.
El dirigente explicó que los choferes pueden pedir la identificación cuando, por ejemplo, la fotografía se encuentra deteriorada, borrada o la credencial presenta modificaciones que dificultan comprobar que pertenece al usuario.
“Si vemos que no le corresponde la credencial, pues sí tiene que pagar la tarifa completa, pero son muy pocas ocasiones cuando sucede eso”, aclaró.
Finalmente, Mercado aseguró que se ha instruido a los operadores para respetar el beneficio de los estudiantes y evitar confrontaciones innecesarias. Subrayó que la revisión de documentos debe realizarse únicamente cuando existan circunstancias que realmente justifiquen verificar la identidad del usuario.
“Nosotros hemos hablado con nuestros compañeros operadores que es necesario respetar en todo momento la tarifa estudiantil y que solo en casos muy extremos se entre a una revisión de una credencial”, concluyó.






