La eliminación del examen de admisión para ingresar al bachillerato provocó inconformidad entre estudiantes y padres de familia en Durango, luego de que el programa federal “Mi Derecho, Mi Lugar” asignara planteles que, en numerosos casos, no corresponden con las preferencias de los jóvenes ni con las opciones más cercanas a sus domicilios.
El secretario de Educación del Estado, Guillermo Adame Calderón, reconoció que el nuevo esquema ha generado molestia entre las familias, debido a que el sistema utilizado para distribuir los espacios dejó a cientos de alumnos fuera de las instituciones que habían elegido como primera opción.
De acuerdo con el funcionario, una de las principales dificultades se encuentra en que algunos estudiantes fueron enviados a planteles ubicados a una distancia considerable de sus hogares, mientras que otros no lograron ingresar a las escuelas con mayor demanda, situación que ha provocado largas listas de espera.
Ante este escenario, las autoridades educativas estatales analizan alternativas para atender los casos particulares. Entre las posibilidades se encuentra realizar intercambios de alumnos entre instituciones, siempre que existan condiciones para ello y tomando en consideración tanto la ubicación de los domicilios como las solicitudes presentadas por los padres de familia.
Adame Calderón informó que se mantiene una revisión permanente de la situación y adelantó que este lunes se llevará a cabo una reunión entre la Subsecretaría de Educación Media Superior y las direcciones de los distintos subsistemas de bachillerato, con el propósito de evaluar las inconformidades y buscar soluciones.
El titular de la Secretaría de Educación reiteró que Durango cuenta con espacios suficientes para todos los jóvenes que desean continuar con sus estudios de nivel medio superior, por lo que, aseguró, el problema no radica en la falta de lugares, sino en que una parte de los estudiantes no fue asignada al plantel que esperaba.
La preocupación aumenta ante la posibilidad de que algunos jóvenes opten por ingresar a instituciones privadas o, incluso, decidan postergar sus estudios debido a que no obtuvieron el lugar deseado. El funcionario consideró que sería lamentable que la inconformidad con la asignación termine alejándolos de la educación media superior.
Frente a las dificultades generadas por el nuevo mecanismo, Adame Calderón consideró necesario revisar el procedimiento utilizado para distribuir a los estudiantes, al señalar que las autoridades educativas deben actuar como facilitadoras y procurar que los procesos de ingreso sean funcionales para las familias.
Por ahora, la prioridad será encontrar alternativas para atender los casos pendientes, aunque los espacios ya fueron distribuidos mediante el esquema federal. El secretario de Educación sostuvo que también será necesario que las autoridades federales analicen el funcionamiento del modelo y consideren modificaciones que permitan realizar asignaciones más acordes con las necesidades y preferencias de los estudiantes.






