Manifestantes exigieron la renuncia del Presidente Rodrigo Paz en medio de una crisis económica, bloqueos carreteros y enfrentamientos con fuerzas de seguridad.
Miles de personas participaron este lunes en una movilización en la ciudad de La Paz, Bolivia, para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien enfrenta una crisis social y económica que mantiene protestas desde hace cuatro semanas.
La marcha reunió a trabajadores, campesinos, mineros y vecinos que recorrieron calles de la capital del país andino.
Las manifestaciones comenzaron a inicios de mayo tras un llamado a huelga de la Central Obrera Boliviana y desde entonces se han extendido a distintas regiones. Entre las principales demandas se encuentran aumentos salariales, soluciones al desabasto de productos y reclamos por la distribución de gasolina de baja calidad que, según los manifestantes, afectó miles de vehículos.
En los últimos días también se registraron enfrentamientos entre civiles y fuerzas de seguridad luego de que policías y militares intentaran abrir el paso a convoyes con combustible, alimentos y medicamentos hacia La Paz y El Alto.
Las autoridades instalaron cercos de seguridad alrededor de edificios públicos y desplegaron unidades antimotines para impedir el ingreso de manifestantes a la plaza principal de la capital.
Ante la presión social, el presidente Paz anunció la reducción de su salario y el de sus ministros a la mitad, aunque la medida no forma parte de las exigencias planteadas por los grupos movilizados.
El mandatario reiteró su disposición al diálogo con organizaciones sociales, pero descartó negociaciones con sectores que recurran a actos violentos. También afirmó que su gobierno “hará cumplir la Constitución frente a quienes busquen alterar el orden institucional”.
El gobierno boliviano acusó al expresidente Evo Morales de promover las movilizaciones y señaló que las protestas buscan afectar la estabilidad democrática del país.
Morales, por su parte, pidió la convocatoria de nuevas elecciones en un plazo de 90 días. Mientras tanto, la comunidad internacional expresó respaldo al sistema democrático boliviano, incluido el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien declaró que “no permitirán que grupos vinculados con actividades criminales derroquen a gobiernos elegidos mediante voto popular”.






